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La pornografía deja hombres insatisfechos con las relaciones reales, indica estudio PDF Print E-mail

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20/marzo/2017

Un reciente análisis sobre 50 estudios encontró que la pornografía está asociada negativamente a la satisfacción sexual y relacional de los hombres.

El documento Pornography Consumption and Satisfaction: A Meta-Analysis concluyó que el “consumo de pornografía estaba asociada con bajos resultados de satisfacción interpersonal en las encuestas transversales, longitudinales y experimentales”.

En específico, la pornografía fue vinculada significativamente a una baja satisfacción en las “relaciones sexuales y relacionales” de los usuarios masculinos.

El análisis incluyó a 50.000 participantes de 10 países, y contradice otro estudio reciente que afirmó que la pornografía tiene un impacto positivo en sus consumidores.

“La pornografía es negativa para la sexualidad”, dijo Dawn Hawkins, directora ejecutiva del Centro Nacional de Explotación Sexual (NCOSE), en un comunicado sobre el nuevo análisis.

Según su sitio web, la NCOSE es una organización dedicada a oponerse a la pornografía, actividad vinculada al tráfico sexual, la violencia contra las mujeres, el abuso infantil y la adicción.

“La pornografía direcciona la sexualidad de un individuo a los píxeles de una pantalla en lugar de a una persona real, lo cual es intrínsecamente inconsistente con las relaciones sanas y orgánicas. Un amplio conjunto de investigaciones está poniendo atención a las diversas formas en que la pornografía afecta negativamente tanto a las mujeres como a los hombres, y este último metanálisis aporta importantes conclusiones al diálogo en curso”, expresó Hawkins.

Asimismo, señaló que el análisis contradice el estudio Porn Sex Versus Real Sex: How Sexually Explicit Material Shapes Our Understanding of Sexual Anatomy, Physiology, and Behaviour, que afirmaba que la pornografía afecta positivamente las relaciones y la sexualidad, después de preguntar a los participantes sobre qué impacto consideraban que la pornografía tenía en sus vidas.

Hawkins advirtió que esos investigadores utilizaron “una metodología defectuosa que solo podía arrojar resultados positivos. Luego presentaron los resultados como imparciales y válidos a pesar de la sesgada metodología”.

La pornografía viene recibiendo, cada vez más, atención negativa a medida que más grupos e individuos destacan sus efectos destructivos sobre el bienestar y las relaciones personales.

El año pasado, durante la Convención Nacional Republicana, el Partido Republicano declaró la pornografía como una crisis de salud pública como parte de su programa, unos meses después de que el estado de Utah expresara lo mismo.

El comediante británico Russel Brand, los actores Joseph Gordon-Levitt y Rashida Jones, y el ex jugador de la NFL y el actor de “Brooklyn Nine-Nine”, Terry Crews, son solo algunas de las celebridades que recientemente han hablado contra la pornografía, sus propiedades adictivas y sus efectos nocivos en las relaciones.

Los teléfonos inteligentes y otras tecnologías han hecho la pornografía más accesible que nunca, aumentando la prevalencia de su adicción.

Sin embargo, en respuesta, se han lanzado numerosos grupos comunitarios en línea, aplicaciones de teléfonos inteligentes y videos educativos, tanto seculares como basados en la fe, con el objetivo de ayudar a las personas a dejar esta adicción.

No obstante, a pesar de la evidencia científica en contra de la pornografía, existen fuertes sesgos a favor de la misma que la presentan como parte sana de la sexualidad.

“La pornografía es tan penetrante hoy que muchas personas crecieron viéndola y por lo tanto asumen que es una parte normal y saludable de la sexualidad”, dijo a CNA –agencia en inglés del Grupo ACI–, Haley Halverson, directora de comunicaciones de NCOSE.

“Sin embargo, al igual que los cigarrillos en la década de 1950, sabemos que solo porque una práctica es aceptada popularmente no significa que sea saludable o beneficioso”, añadió.

También hay argumentos recientes de que la pornografía simplemente necesita ser producida más éticamente. Sin embargo, dijo Halverson, no es posible hacer una práctica “inherentemente antiética, más ética”.

“Pornografía implica inherentemente deshumanizar a una persona reduciéndola a una mera colección de partes del cuerpo para el propio placer sexual egoísta. Esta es una manera inherentemente antiética de ver o tratar a otra persona”, añadió.

Finalmente, Halverson dijo que si bien algunas personas pueden tratar de hacer la pornografía “menos antiética”, estos intentos “nunca pueden cambiar el hecho de que la pornografía convierte en objetos a los seres humanos”.

“Solo una sociedad que rechaza la pornografía puede respetar plenamente la dignidad humana de cada persona”, concluyó.


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