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Doblemente 'nadies': El drama de la desaparición forzada en México (Infografía) PDF Print E-mail

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16/julio/2017

Puede ser lo más parecido al limbo. En el umbral entre la vida y la muerte, hay un breve espacio en el que moran los desaparecidos. En México, se cuentan por miles.

En abril de este año, la Organización de Naciones Unidas (ONU) expresó su preocupación por las "dimensiones aterradoras en México" de las desapariciones forzadas. Un drama que, en ocasiones, termina con la doble victimización: el hallazgo de fosas comunes con los restos de hombres y mujeres borrados por el Estado o el crimen organizado.

Pero si alguien se pregunta cuántos son, nadie puede responder con certeza: "ninguna institución les va a dar la respuesta, porque es un tema que no se conoce", admitió hace tres meses Mario Arturo Álvarez Torrecilla, de la División Científica de la Policía Federal.  Hasta ahora, el gobierno reconoce que hay unos de 30.000 desaparecidos; las organizaciones sociales triplican esa cifra.

Cruenta democracia

Si se admiten como ciertas las cifras oficiales que hablan de 29.917 desaparecidos en los últimos diez años, no es cualquier cosa. Ese dato, en su absoluta frialdad, supera con creces la cantidad de personas no localizadas durante todas las dictaduras del Cono Sur.

Según estadísticas recopiladas por CNN, en los años oscuros de los regímenes dictatoriales de Argentina, Chile y Uruguay hubo un total 14.692 desapariciones forzadas, es decir, menos de la mitad de los registrados en la democracia mexicana.

Pero la falta de metodología para la sistematización y seguimiento de las denuncias, así como la opacidad de la información, constituyen un obstáculo para la determinación de responsabilidades penales o la reparación de las víctimas, advierte un estudio realizado por el Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad 

"A partir del análisis de los distintos instrumentos y mecanismos tanto nacionales como estatales de registro de personas desaparecidas en México, es evidente que la información en cuestión no es transparente, está dispersa y desarticulada. Ello significa que ni siquiera contamos con el cimiento básico para generar una política pública especializada en la materia, ya que desconocemos rasgos esenciales de este delito que van desde su incidencia hasta patrones específicos de su comisión", indica el fascículo publicado a inicios de este año.

Fosas clandestinas

Entre 2007 y 2016, en México se han descubierto 855 fosas clandestinas, de las cuales se exhumaron 1.548 cadáveres, según el más reciente informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), presentado en abril de este año.

"Esta institución ve con preocupación el que en muchas regiones del país se incrementen los hallazgos de fosas clandestinas y, por consiguiente, el número de cadáveres y/o restos humanos de ellas exhumados. Sobre el particular, tanto las autoridades de los tres niveles de gobierno como los diversos medios de comunicación, han manifestado que su existencia deriva de la violencia provocada por la delincuencia organizada, sin descartar, en algunos casos, la participación, apoyo o aquiescencia de agentes del Estado en su realización", refiere el documento.

Esos hallazgos, casi siempre, ocurren por las gestiones independientes de organizaciones civiles mediante "brigadas y operativos de búsqueda" -refiere la CNDH- que realizan excavaciones en lugares peligrosos, lo que conlleva a "un riesgo inminente" para quienes participan en esas gestiones: "Tal responsabilidad no debe recaer en ellos, sino en las autoridades del Estado, las cuales no pueden ser omisas en sus tareas de seguridad, búsqueda de personas desaparecidas, persecución y sanción de los responsables, a fin de respetar el derecho a la verdad".

Omisión del Estado

Para la Comisión, "los derechos humanos enfrentan actualmente una de sus etapas más críticas" en México, y el problema de las desapariciones "desafía las capacidades y recursos del Estado mexicano para dar respuesta".

A inicios de julio, el ex relator del grupo de trabajo de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre desapariciones forzadas o involuntarias, Ariel Dulitzky, consideró que el alarmante aumento de las desapariciones es consecuencia de la omisión del gobierno a las recomendaciones que se hicieron hace seis años.

"Hoy lamentablemente la cifra se ha multiplicado por diez. Muchas de esas desapariciones pudieron evitarse si gobiernos sucesivos hubiesen contemplado el problema que detectamos en su momento, implementado nuestras recomendaciones", dijo Dulitzky.

Pero lejos de las diatribas entre los organismos multilaterales y el Estado, están los familiares de las víctimas. Según los datos de los últimos años, cada dos horas se extravió una persona en México. Hurgando en las entrañas de la tierra, de los hospitales, de los archivos, buscan algún indicio de los suyos aunque sea para cumplir el verso de Raúl Zurita: "Yo alcancé a oírte pero la luz se iba/ Te busqué entre los destrozados/ hablé contigo. Tus restos me miraron y yo te abracé/ Todo acabó".

(Nazareth Balbás)


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