Una vida de creatividad, colores y mucho arte PDF Print E-mail

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19/mayo/2017

En plena madurez y satisfecha con los resultados obtenidos durante más de cuatro décadas de carrera, la artista Rosario López Balam, reconocida como una de las vitralistas más destacadas de Yucatán, asegura que seguirá creando hasta que el cuerpo aguante.

Sus cientos de diseños en vidrio y retratos al óleo o a lápiz adornan las residencias de las familias de alcurnia en la entidad, quienes han inmortalizado la imagen de algún ser querido o han adornado las entradas de luz de sus propiedades con las creación de sofisticados reflejos a través de prismas multicolores, nacidos de su inagotable imaginación.

La obra de la artista yucateca es coronada por una facilidad que posee para realizar figuras estéticas, “un hermoso don que Dios le dio”, según sus palabras.

Chayito, como cariñosamente le dicen sus amigos, es una persona espiritual y cuya sencillez contrasta con el gran talento para construir vitrales, los cuales le pueden tomar entre tres semanas y hasta más de seis meses.

La vocación

La elección de un proyecto de vida no fue complicada, ya que desde que tiene uso de razón le gustó la pintura, lo cual manifestó cuando cursaba la primaria al elaborar dibujos a lápiz en cartulina, los cuales hacía a los niños a cambio de 20 centavos.

Fue en la adolescencia cuando, sin contar con la aprobación de sus padres, entró a la escuela de Bellas Artes donde por siete años tomó clases con maestros de la talla de Manuel Lizama Salazar y el maestro Vera, dos instituciones de las artes plásticas yucatecas.

Paralelamente fue experimentando distintas técnicas aprovechando los seminarios y cursos que se ofrecían en instituciones de la entidad.

Los vitrales

Una de las disciplinas poco difundidas en los años sesenta fue la creación de vitrales, debido a que el proceso de horneado y los materiales traídos de Estados Unidos son muy costosos.

Sin embargo, sus ansias por incursionar en otros terrenos del arte la llevaron a ahorrar el millón y medio de pesos que costó en ese entonces el curso impartido por la familia Urbina, de la que aprendió la técnica y con la que trabajó 20 años.

“A ellos les gustaban mis diseños y la facilidad con que los hacía, por eso no me dejaron ir”, afirmó

Su obra

Instalada en el equipo, la creadora plástica realizó junto con los Urbina más de treinta vitrales para las mejores residencias e iglesias de Yucatán, y más de quince piezas de manera individual.

Otro de los talentos, por los que ha ganado reconocimiento es por su notable precisión para el retrato, y han sido varios personajes quienes quedaron retratados por Chayito.

Como prodigio del dibujo, fiel a su esencia, también realizó de manera comercial algunos retratos al carbón en los parques, aprovechando ciertos espacios de tiempo que le dejaba su labor artística principal.

La familia

La generosa producción de obras que llegó a tener durante más de tres décadas se vio condicionada por una situación familiar, ya que a consecuencia de un accidente que tuvo su esposo, Chayito ha producido menos en los últimos años.

Sin embargo, y como un reto para salir adelante fue cuando instaló su taller en su casa donde, rescata tiempo para continuar su labor creativa en proyectos que selecciona meticulosamente.

El día a día

En su labor artística, López Balam es perfeccionista, ya que los cientos de piezas que componen los monumentales vitrales personalmente los pigmenta y hornea las veces que sea necesario hasta lograr la tonalidad que desea.

Durante su larga trayectoria ha impartido clases privadas en su taller y ha recibido múltiples propuestas para cultivar su faceta docente, como la Escuela de Arquitectos y la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY).


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